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23 Diciembre, 2019

¿En qué consisten los coches microhíbridos o Mild Hybrid?

Desde que Toyota, en el ya lejano 1997, pusiera en circulación el primer automóvil con tecnología híbrida, han ocurrido muchas cosas. Obviamente, han pasado más de 20 años, pero todo es muy diferente. La tecnología híbrida se ha extendido a otras marcas, cada una con su estilo y sus objetivos, mientras que Toyota ha evolucionado hasta convertirse en el referente de esta tecnología.

Al mismo tiempo, han llegado otras soluciones basadas en la hibridación, una de ellas es básicamente el mismo concepto de grupo propulsor combustión-eléctrico, pero con la posibilidad de cargar las baterías en una toma de corriente. La otra es nuevamente el mismo concepto, pero enfocado de una forma totalmente diferente y puede, que nadie lo dude, que se convierta en la forma de electrificación más popular. Nos referimos a la ‘hibridación suave’ o ‘mild hybrid’.

Allá por 1997, el Toyota Prius era un coche extraño en todos los sentidos. Su diseño era muy japonés, con lo bueno y lo malo que ello conlleva, pero además su tecnología parecía una complicación innecesaria, cuando los diésel comenzaban a despuntar. A finales de los 90 fue cuando los turbodiésel cogían impulso y todavía no se han detenido. De hecho, el diésel e hibridación han ido en paralelo y aunque en alguna ocasión se han combinado, no han llegado a tener un ‘maridaje’ afortunado. Hasta ahora.

La llegada de la hibridación suave parece ser la salvación o el paso al siguiente estadio de evolución para los motores alimentados por gasóleo. La electricidad, unida a la tecnología que menores emisiones de CO2 provoca (y de otras también), se postula como la solución para reducir las cantidades de dióxido de carbono que se emiten a la atmósfera. Un gas que está detrás del calentamiento global y que se busca reducir, urgentemente, en el transporte rodado por su alta concentración en los grandes núcleos de población.

arranque micro hibrido

Hibridación suave, ¿en qué consiste?

Cada fabricante ha buscado su firma de reducir las emisiones y se han centrado en sus propias tecnologías, pero como suele ocurrir, al final todos los caminos llevan a Roma y la electrificación parece ser una tecnología vital en este proceso. Es aquí donde la hibridación suave (o MHEV, Mild Hybrid Electric Vehicle) toma cierto peso en el mercado por su sencillez y por su adaptabilidad sin complicaciones.

Básicamente y contado de forma sencilla, consiste en incorporar un sistema eléctrico de 48 voltios (Mazda emplea sólo 24 voltios) junto al ya tradicional de 12 voltios que usan todos los coches. A este nuevo sistema eléctrico se le une un motor/alternador junto a una batería de iones de litio de pequeño tamaño (cada fabricante lo llama como quiere, en Mercedes es EQ Boost, en Suzuki SHVS). El motor eléctrico se instala conectado al cigüeñal o entre el motor y la caja de cambios, rinde entre 12 y 16 kW (entre 16 y 22 CV) y además, hacen las funciones de arrancador y recuperación de energía.

El motor eléctrico no tiene la capacidad de mover el coche por sí solo,  su función es asistir al motor de combustión, sea gasolina o diésel, en fases de aceleración o de grandes demanda de potencia (adelantamientos, incorporaciones a autopista, repechos…). En esos momentos es cuando un motor de combustión más consumo y más emisiones tiene, la asistencia de un motor eléctrico reduce la necesidad de quemar combustible lo que conlleva la reducción de emisiones.

Los fabricantes cifran la reducción de emisiones de CO2, aproximadamente, en un 15%. Instalado en motores diésel, las emisiones pueden llegar a ser realmente bajas y los consumos muy buenos. No se llega a niveles de los motores híbridos convencionales, pero tampoco lo pretende. Es una forma de electrificación mucho más sencilla y económica, que permite buenos resultados con poca inversión.

recuperacion micro hibrido

Hibridación suave, tu próximo coche la usará

Con intención de reducir las concentraciones de CO2, las administraciones de más de medio mundo han endurecido las normativas hasta límites que, empleando motores de combustión tradicionales, será muy complicado cumplirlas. Hay fabricantes que están desarrollando soluciones muy llamativas, como Mazda y su propulsor Skyactiv-X, pero casi todos coinciden en la implementación de la hibridación suave.

La hibridación suave (también mild hybrid o microhibridación) es una forma de electrificación más sencilla y por tanto, menos costosa. También es más fácil de adaptar a un motor de combustión cualquiera y permite seguir con elementos tradicionales como el cambio de marchas manual. No requiere de aislamiento eléctrico y no necesita de cambios en las líneas de montaje actuales en las fábricas.

Podemos resumirlo de forma sencilla y rápida: contención de costes, precios de venta más competitivos y reducción de emisiones. Se usa indistintamente en motores de gasolina o diésel, aunque uno de los más beneficiados y más adecuados para este nuevo desarrollo es el propulsor alimentado por gasóleo. También se usa indiferentemente el cambio manual o el automático. Lo emplean modelos económicos y pretensiones modestas, como también automóviles de alta gama y muy prestacionales. Fabricantes como el Grupo Volkswagen-Audi, Hyundai Motors, Renault, Suzuki, Mazda o Mercedes tienen en su catálogo propulsores microhibridados.

La etiqueta ECO en los MHEV y la polémica

Todos los modelos equipados con un motor ‘MHEV’ (Mild Hybrid Electric Vehicle) reciben en España la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico. Todos, sin excepción, algo de lo que se están aprovechando las marcas con sus modelos más grandes y potentes. Por regla general, cuanto más grande y potente es un automóvil, mayor es su consumo de combustible. Esto a su vez, irremediablemente, conlleva mayores emisiones contaminantes. Adaptar la microhibridación a los coches más contaminantes ayuda a reducir sus emisiones, pero no es milagroso.

Es aquí donde comienza la polémica. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) emitió un comunicado donde dejaba claro su desacuerdo con el sistema de etiquetado actual de la DGT. Dicho etiquetado considera la tecnología mild hybrid una hibridación convencional, aunque existan claras diferencias entre los microhíbridos y los híbridos normales con resultados en cuanto a emisiones igual de diferentes.

La OCU ha realizado diferentes pruebas y comparaciones, obteniendo un resultado que muchos ya sabían y que, con sólo ver las fichas técnicas se puede apreciar. En concreto, se eligieron dos vehículos con etiqueta C de marca generalista: un Nissan Qashqai diésel con 115 CV y un Dacia Sandero 1.0 75 CV gasolina; y tres premium con etiqueta ECO: Un Audi Q8 50 TDi con 286 CV (microhíbrido diésel), un Mercedes CLS 350 Coupé con 299 CV (microhíbrido gasolina) y un Range Rover Evoque P300 de 300 CV (microhíbrido gasolina).

Tras las pruebas, la OCU afirma que coches como el Range Rover Evoque P300, con etiqueta ECO, consume y contamina más que uno como el Nissan Qashqai 1.5 dCi de 115 CV y etiqueta C. Es decir, asegura que la etiqueta es erróneo y no por el hecho de tener hibridación suave son menos contaminantes. Piden por ello que el etiquetado se base en las emisiones reales y no en la tecnología aplicada a cada modelo.

Esto no quiere decir que la microhibirdación sea una farsa, ni mucho menos. Sin esa tecnología, los coches premium mencionados posiblemente consumirían mucho más y por tanto, emitirían mayor cantidad de CO2. La hibridación suave es una forma más de reducir las emisiones y lograr motores más eficientes, pero que se nota sobre todo en motores que por sí solos ya logran buenos consumos.

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