Cabeceo

El cabeceo es el movimiento oscilante de un coche según su plano longitudinal. Es decir, el cabeceo provoca el hundimiento o elevación del morro del vehículo y el movimiento opuesto en la parte trasera. 

El ángulo formado en la intersección del eje longitudinal del vehículo con el plano horizontal durante el movimiento se denomina ángulo de inclinación. La inclinación no suele ser permanente, pero suele notarse cuando el vehículo colisiona con un obstáculo y al acelerar y frenar.

¿Qué es el cabeceo de un coche?

Usado sobre todo en el mundo náutico, en el mundo del automóvil el cabeceo se define como aquellos movimientos u oscilaciones que se producen en el coche en su plano longitudinal. 

Este movimiento se produce principalmente cuando el vehículo se topa con un obstáculo o, en su caso, en momentos de aceleración o frenado. En estos casos, se eleva la parte delantera del automóvil al mismo tiempo que se produce el hundimiento de la parte trasera, o viceversa. 

El cabeceo dependerá de la magnitud de la aceleración o de la frenada, así como de otros factores como el ajuste del chasis o la altura del centro de gravedad con relación al eje de cabeceo.

Es importante no confundir el cabeceo con el balanceo

Cabeceo hacia delante

Se da en el momento de frenar, cuando el equilibrio pasa de la parte trasera a la delantera. Se aprecia con la inclinación del vehículo hacia la carretera, siendo la parte trasera ligeramente elevada. Para reducir el efecto del cabeceo hacia delante es recomendable evitar cambios bruscos de aceleración a frenado. También es aconsejable no frenar en curvas dada la posibilidad de sobrevirar, siendo la mejor opción reducir la velocidad progresivamente a medida que entras en la curva. 

Cabeceo hacia atrás

Se produce al acelerar el coche, cuando el peso se transfiere de las ruedas delanteras a las traseras. Aunque el cabeceo hacia atrás es inevitable, sucediendo cada vez que aceleras, sí que se puede acelerar gradualmente para tratar de mantener mejor el equilibrio. En este caso, acelerar en curvas podría provocar subviraje, dificultando o incluso impidiendo que puedas maniobrar. 

 

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