Calandra

La calandra es la rejilla del radiador de un coche proveniente de la palabra francesa calandre. En un principio, su finalidad era únicamente defensiva, pero a medida que el coche progresaba estilística y tecnológicamente, se convirtió en un motivo arquitectónico (a veces como signo distintivo de la propia marca); en los vehículos con motor trasero, ha desaparecido por completo y ha sido sustituida por una simple decoración.

¿Qué es una calandra?

La calandra o parrilla es una rejilla que nació con la finalidad de servir como elemento protector para el radiador y el motor del coche. Ubicada en la parte delantera del vehículo, inicialmente las características de su diseño quedaban limitadas a permitir el paso del aire al radiador, evitando que este se sobre calentara, y a reducir el impacto de los posibles golpes que se pudieran producir. Además, ante la posibilidad de producirse choques con peatones, las exigencias de seguridad requerían que no tuvieran ningún tipo de saliente cortante. 

Evolución de la calandra

Con el paso de los años, la calandra ha ido perdiendo relevancia a nivel funcional y en el caso de muchos coches, actualmente solo cumple un objetivo estético o decorativo. Factores como el traslado del motor a la parte trasera del vehículo en determinados modelos de coches y el desarrollo de los automóviles híbridos y eléctricos, que sustituyen el tradicional motor con radiador, han contribuido a que estas parrillas sean cada vez menos necesarias. 

La tendencia a eliminar la parrilla que están siguiendo muchos fabricantes en sus modelos eléctricos se contrasta con la reticencia de muchos otros. Esto se debe a que, para estos fabricantes, mantener las calandras resulta de vital importancia para transmitir su imagen de marca, como puede ser el caso de BMW o Audi. Estas rejillas exteriores no solo contribuyen en la estética general de los coches, sino que también permiten realizar distinciones entre marcas e incluso entre distintos modelos. Ya sea mediante parrillas centrales como parrillas de reducido tamaño, las marcas se aferran a este elemento para distinguir sus coches, siguiendo con su fabricación aun sin ninguna verdadera utilidad funcional. Es tal la trascendencia a nivel decorativo de este elemento que existen marcas que incluso han registrado como propios determinados modelos de parrillas, como Jeep.

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