26 Septiembre, 2019

Coches híbridos: ¿merecen la pena siendo autónomo o empresario?

La electrificación del automóvil no afecta únicamente a los usuarios particulares, es un cambio drástico que influye en todos los apartados en los que un vehículo es parte importante. Es por ello que muchos ayuntamientos disponen de vehículos eléctricos para los servicios municipales, o muchos servicios de seguridad en grandes urbanizaciones han seguido el mismo camino. Incluso los cuerpos de seguridad, como la Guardia Civil de Tráfico, se han pasado a la electrificación y ahora patrullan en Toyota Prius. Ejemplos como cualquier otro, que ilustran cómo se expande, lenta pero inexorablemente, la electricidad en la movilidad.

Al fin y al cabo, más allá de una reducción de la contaminación con las ventajas que ello conlleva, adoptar la electrificación tiene sus virtudes. Existen detractores, obviamente, pero poco a poco se quedarán sin argumentos válidos para rebatir el potencial de esta tecnología. Incluso en parcelas como la del reparto de mercancías, se está optando por los vehículos electrificados donde el Nissan eNV200 campa a sus anchas, sin rivales realmente equiparables aunque el último lanzamiento de Ford, una versión eléctrica de autonomía extendida de la Transit Custom, puede suponer un revulsivo en el sector.

Es aquí en el mundo laboral, donde más importancia toma la pregunta ‘¿es realmente interesante la electrificación? ¿Merece la pena un vehículo híbrido o eléctrico?’ Puede que a muchos se les escape, pero ser autónomo o tener una PYME no es un paseo por la playa. Los gatos son acuciantes, no hay tregua desde las administraciones, aunque no haya ingresos se deben pagar sueldos y cualquier contratiempo económico puede suponer un enorme problema. Dar el paso a un coche híbrido, por ejemplo, quizá conlleve una inversión innecesaria o, por el contrario, es posible que sea la opción perfecta para ahorrar en desplazamientos aunque también afecta, y mucho, la fórmula elegida para disponer del vehículo.

kia niro cargando

Las mejores ventajas están en la ciudad

Para poder tomar una buena decisión al respecto, debemos tener claras algunas cosas y, la primera de todas es saber qué es un coche híbrido. Últimamente se está aprovechando mucho el tirón comercial que ha adquirido el término ‘híbrido’, para adosarselo a vehículos que no lo son. Nos referimos a los modelos ‘bifuel’, aquellos que usan gasolina y gas vehícular (ya sea GLP o GNC). Un vehículo con un grupo propulsor híbrido consta de dos fuentes de energía, dos máquinas que mediante su funcionamiento producen la energía necesaria para que el coche se mueva.

Es decir, un coche con ‘motor híbrido’ es uno que tiene dos motores. Actualmente, lo normal es que sea un motor alimentado con gasolina y uno (o varios) eléctrico, aunque también hay modelos que tienen un motor alimentado por gasóleo y otro (o varios) eléctrico. Un vehículo ‘bifuel’ sólo tiene una fuente de energía, un motor, que emplea dos combustibles diferentes y por tanto, no es un híbrido. Es cierto que tienen, de cara a los adminsitradores, las mismas ventajas que los híbridos ‘de verdad’, como la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico con todo lo que ello conlleva, pero llamarlos híbridos no es correcto y, al fin y al cabo, resulta una mera acción de marketing para vender más.

Los vehículos alimentados por gas vehícular tienen ventajas en cuanto a precio de combustible, muy por debajo de la gasolina y del diésel, pero no hay tantas estaciones de servicio donde repostar gas y eso, al cabo del tiempo y según donde tengamos nuestra residencia, puede ser un inconveniente. Por su parte, los híbridos (ya sean enchufables o convencionales) no sufren este problema pues requieren de combustible convencional y cualquier estación de servicio es válida para repostar. Si el híbrido es del tipo enchufable, sí conviene tener un poste de recarga cerca de casa o del trabajo como poco, para poder aprovechar al máximo las bondades de este tipo de motorización.

Sin importar el tipo de híbrido que tengamos en mente, donde estos coches ofrecen lo mejor de sí, está en los recorridos por poblado. Ahí, a baja velocidad, con constantes frenadas y retenciones, el motor eléctrico permite circular sin consumir combustible fósil y hay conductores que son capaces de lograr consumos por debajo de los tres litros. Hay que adaptarse a las características del coche, así como conocer el funcionamiento de los diferentes sistemas, pero se pueden hacer 100 kilómetros por apenas tres euros sin los problemas de repostaje de los motores a gas. Si los desplazamientos son casi en exclusiva por ciudad, los híbridos enchufables son la opción ideal, pues con cada carga de batería permiten recorrer entre 40 y 60 kilómetros, según el modelo. Si tenemos en cuenta los diferentes estudios publicados, rara vez se superan los 60 kilómetros diarios en desplazamientos normales.

hyundai ioniq plateado cargando

Menor coste de mantenimiento y no sufren restricciones a la circulación

Cuando nos estamos planteando comprar un vehículo híbrido, no sólo debemos tener en cuenta su menor consumo y sus bajas emisiones, hay otros apartados que los hacen más interesantes que, aprovechando que se han mencionado, los coches animados por gas. Para empezar, su mantenimiento es menor y por tanto, el coste del mismo es más reducido. Un grupo propulsor híbrido (no se puede llamar ‘motor’, pues se compone de dos) prescinde de elementos como el embrague, cuya sustitución es bastante costosa, tampoco tienen motor de arranque y por tanto, sus averías y cambios lucen por su ausencia. No tienen correa de distribución, algo que suele tener un coste muy elevado cada vez que se quiere sustituir. Según la fuente, se estima un ahorro de costes cercano al 45% frente a un vehículo con motor de combustión.

Eso lo debemos sumar a su bajo consumo y además, al poder circular sin límites por cualquier lugar, pues los coches híbridos convencionales tienen etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico y los híbridos enchufables con, al menos, 40 kilómetros de autonomía eléctrica, tienen etiqueta CERO. También disfrutan, según nuestro lugar de residencia, de diversos incentivos a su compra que los hacen todavía más interesantes.

No debemos olvidar que, por lo general, un vehículo híbrido suele ser un poco más caro que uno convencional. Son automóviles con una tecnología muy compleja (la gestión electrónica de ambos motores es una virguería), cuyo coste de desarrollo es elevado y afecta directamente al precio de venta. Se hará necesario calcular, a la larga, si realmente resulta rentable su adquisición, al igual que se hace con cualquier otro vehículo sea gasolina o diésel.

hyundai ioniq rojo

¿Compra convencional, leasing o renting?

El coste de adquisición y su posible rentabilidad a medio o largo plazo, puede hacer que su compra no sea del todo interesante. Sin embargo, tenemos diversas fórmulas para disponer de un vehículo sin necesidad de tenemos en propiedad y, quizá, nos resulte más económico. Sigue siendo necesario un cálculo sobre costes, pero de eso no nos libraremos nunca. Así, por tanto, ¿qué interesa más?

Por lo general, los autónomos y empresarios se suelen decantar por el renting, ya que permite disponer de un vehículo de última generación, con todo incluído, por una cuota al mes. En el ‘todo incluído’ entra el mantenimiento, el cambio de neumáticos, las posibles averías, el seguro, la asistencia en carretera y algún detalle más. Realmente terminamos diciendo lo que no cubre el renting: multas, combustible y peajes. Además, se trata de un gasto cuyo I.V.A. se puede desgravar como gasto laboral. Un apartado muy a tener en cuenta. Sólo debemos tener en cuenta que el coche no es nuestro, sino de la empresa que nos ha ofrecido el servicio, pero que a cambio, nos permite acceder a vehículos de última generación de forma más sencilla y cambiarlos cuando se termine el contrato sin mayores problemas.

El leasing es una modalidad muy usada por empresas, pero carece de muchos servicios que sí tiene el renting. Se trata de un alquiler a largo plazo, como el renting, pero la responsabilida del vehículo (mantenimiento, sustitución de consumibles, seguro, averías…) recae sobre el arrendatario. Es decir, alquilas el coche y te haces cargo de todo. No obstante, se tiene opción a compra tras el contrato cuya duración es de obligatorio cumplimiento (en caso contrario, se aplicará una fuerte penalización) y además, se considera una operación financiera y sus gastos son desgravables. Suele ofrecer buenas opciones de financiación.

Respecto al coche en propiedad, ya es de sobra conocido sus ventajas e inconvenientes. El vehículo es nuestro, con todo lo que ello conlleva en cuanto a gastos y obligaciones. No podremos cambiarlo por otro nuevo de forma tan sencilla como en las anteriores opciones, la responsabilidad de venderlo de segunda mano cuando no lo necesitemos recaerá sobre nosotros mismos y sus gastos no siempre son deducibles, a no ser que tengamos otro vehículo para uso particular. 

Conclusión/Opinión

La adquisición de un vehículo es un gasto elevado, sea para uso particular o para uso profesional. Sin embargo, en cada caso tenemos obligaciones y ventajas diferentes y, en caso de ser autónomo o empresario, nosotros elegiríamos el renting. Mediante coches de renting, podemos acceder a un híbrido de última generación durante el tiempo que lo necesitemos y con todos los gastos pagados a excepción del combustible, las multas y los peajes. Esto permite tener las cuentas mejor controladas, sin inconvenientes de última hora.

Por otro lado, los gastos de un coche de renting se pueden desgravar, siempre y cuando el coche se destine a las labores profesionales. El bien que representa el coche tampoco figura dentro del balance contable y no supone una carga de endeudamiento, y además, se puede deducir el importe de su cuota en el Régimen de Estimación Directa del I.R.P.F.

Lo único malo que podemos achacar al renting, es que no podremos sobrepasar el kilometraje anual estipulado en contrato y si lo hacemos, tendremos que acarrear con una penalización. Tampoco se podrá modificar el coche sin antes consultarlo y las reparaciones y mantenimiento se realizan en talleres concertados por la empresa que nos alquila el coche.