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Volkswagen T-Cross

Inconformista, como tú. SUV con alma de urbano

  • Un enfoque desenfadado
  • Espacio interior amplio
  • Solo motores de gasolina

Descubre el Volkswagen T-Cross

El Volkswagen T-Cross es otro pequeño SUV más que la firma alemana puso en circulación. Actualmente, Volkswagen tiene dos modelos en esta categoría, el T-Cross y el T-Roc, ambos muy similares entre sí, pero con distinto enfoque y con personalidad propia. En el caso del Volkswagen T-Cross, estamos ante un coche más desenfadado, más colorista; más juvenil en definitiva. No obstante, el diseño deja entrever que se trata de un Volkswagen en toda regla.

Los fabricantes han ido diversificando la gama cada día más. Actualmente, el catálogo de las marcas cuenta con un gran número de modelos, en ocasiones, solapandose en el mercado con el riesgo que supone de perder clientes. El caso, por ejemplo, que representan los mencionados T-Cross y T-Roc. Sin embargo, los fabricantes buscan ofrecer una opción para todos los usuarios, sin dejarse nada por el camino y Volkswagen, desde lo ocurrido con los motores diésel y la enorme multa que tuvieron que pagar, tiene que intentar abarcar todos los segmentos.

Cualquier otro fabricante que no fuera Volkswagen, quizá no podría permitirse el lujo de contar con un catálogo tan amplio (como es el caso de Renault), pero los alemanes tienen buena imagen de marca y se pueden permitir la inversión. Sin embargo, tampoco son tontos y ha dado al Volkswagen T-Cross una personalidad muy marcada, siendo el modelo más pequeño dentro de su oferta SUV, pero también con la gama más limitada y sin florituras como una carrocería descapotable, que si tiene su hermano el T-Roc.

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Uno de los coches más desenfadados de Volkswagen

La compañía alemana ha sido criticada en varias ocasiones por el diseño de sus coches. Es un fabricante muy continuista en cuanto a la imagen de sus productos, resultando a veces un poco aburridos, demasiado serios y muy iguales entre sí, incluso entre diferentes generaciones. Pero aunque ha sido criticado por el diseño de sus coches, las ventas siempre han sido muy buenas y ha llegado a convertirse en alguna ocasión en el mayor fabricante de vehículos del mundo. Y eso no se logra por casualidad, mucho menos cuando el rival a batir es Toyota.

Sin embargo, con el Volkswagen T-Cross sorprendió a muchos. No es un coche rompedor, sus rasgos y su personalidad son auténticamente Volkswagen, siendo un coche que no destaca en nada cuando está pintado de colores normales (por así decirlo) y no cuenta con una personalización elevada. Pero el Volkswagen T-Cross permite una mayor selección de colores, más adornos y más opciones para otorgarle una personalidad propia. Por ejemplo, el Volkswagen T-Cross puede montar llantas de varios colores, inserciones en el habitáculo a juego con el color de la carrocería, pintura bitono y colores realmente llamativos.

En función de las opciones escogidas, el Volkswagen T-Cross puede sorprender con un contraste de colores bastante fuera de lo normal en la marca. Es cierto que la última generación del Volkswagen Golf ha llegado con un frontal muy diferente a lo acostumbrado y colores poco habituales en la marca, pero el T-Cross fue el primero en estas lides y las opciones son mucho más llamativas que en el caso del compacto.

Su habitáculo, también en función de las opciones escogidas y del equipamiento, la imagen puede ser muy diferente. Las versiones básicas presentan una imagen sencilla y monótona, pero en las más equipadas ofrecen una sensación completamente diferente. La zona central del salpicadero puede ser de colores muy llamativos, al igual que los marcos de la consola central y de los aireadores. La tapicería puede contar igualmente con detalles en color, junto con el radio inferior del volante.

Versátil, bien equipado, pero sólo con motores de gasolina

El Volkswagen T-Cross se articula sobre la plataforma del Polo, coche con el que comparte algunas cosas más como motores, sistemas eléctricos y electrónicos, mandos, pedalier, asientos… pero los responsables de su desarrollo le han otorgado una personalidad muy diferente. Sobre todo en lo referente al habitáculo, que puede ser algo más versátil y capaz.

Así, por ejemplo. la banqueta trasera puede desplazarse longitudinalmente hasta 14 centímetros. Es decir, puede acercarse o alejarse de los asientos traseros 14 centímetros, aumentando el espacio del maletero o el espacio para los pasajeros. Según la posición del asiento trasero, el maletero cuenta con 385 litros o bien, en su posición más cercana a los asientos delanteros, con 455 litros. Con esta última cifra, se convierte en uno de los B-SUV con mayor capacidad de maletero.

Un fenómeno llamativo, sobre todo en Volkswagen, una de las firmas que más apostaron por el diésel, es que no hay motor a gasóleo. Los usuarios han dejado de confiar en los motores diésel, tanto por la mala información que se ha ido ofreciendo en los medios de comunicación como por la falta de rigor de algunas administraciones y ahora, este tipo de tecnología ha sido condenada al ostracismo incluso por uno de sus paladines más conocidos. Quizá tampoco sea un problema para un coche que ha sido diseñado y desarrollado para pasar la mayor parte de su vida en entornos urbanos.

Por tanto, la gama de motores está compuesta por tres opciones, toda gasolina y articuladas sobre dos motores: el 1.0 TSI y el 1.5 TSI EVO. El primero se ofrece en dos versiones, una con 95 y otra con 115 CV, mientras que el segundo se ofrece únicamente en versión de 150 CV. Durante los primeros compases de su comercialización se ofreció también con un propulsor 1.6 TDI de 115 CV.

La lista de equipamiento no merece la pena enumerarla, es demasiado grande y seguramente, aburrida de leer. Lo que más importan actualmente, como la conectividad y los asistentes ADAS, están presentes en todas las versiones de la gama, así que nadie echará muchas cosas en falta.

Conclusión/Opinión

El Volkswagen T-Cross es uno de los coches más pequeños de la marca, tanto por tamaño como por oferta y posicionamiento y, obviamente, por precio. No obstante, tampoco vayamos a engañarnos, es un Volkswagen y de entrada, eso supone un precio más elevado que el resto de sus rivales aunque no representa un freno para sus ventas, que seguramente, sean muy buenas.

Se trata de un coche que no ofrece un espacio interior especialmente amplio, así que como coche familiar deberíamos buscar otra opción. Podría ser un segundo coche, con el que llevar a los más peques al colegio y luego hacer la compra o ir a trabajar, pero hay que tener en cuenta que su capacidad interior es limitada. No es muy grande por fuera y eso, obviamente, se nota por dentro. Aún así, es fácil de conducir, como cualquier Volkswagen y no está mal equipado.

La mayor duda a la hora de elegir uno puede centrarse en el equipamiento y en los motores. Por un lado, sólo tres motores y ninguno realmente potente, aunque si tenemos en cuenta el enfoque del modelo, tiene potencia más que de sobra. No obstante, si vamos a usar el coche para algo más que circular por entornos urbanos, quizá el motor de 150 CV sea más adecuado y más interesante.