06 Agosto, 2019

¿Compra de coche o renting?

Los tiempos cambian a pasos agigantados, y con ellos, también varían las formas en que adquirimos bienes de consumo que nos hacen la vida más fácil. Un buen caso es el vehículo, vital para el desplazamiento cómodo en diversos sentidos. Pero, con los nuevos tiempos, también surgen preguntas que antes no nos hacíamos. ¿Merece la adquirir un coche con renting o compra?

Para una gran parte de la población actual, tener un coche es una necesidad, no un bien de lujo. Sucede igual en muchas empresas, que necesitan un parque móvil funcional para realizar su actividad comercial.

Es decir, el coche es hoy en día un bien necesario para múltiples funciones. Obviamente, esto ha traído consigo diversas fórmulas para aprovecharlo. Más allá de la clásica compra, han aparecido nuevas maneras de adquirir vehículos o disponer de ellos a través del carsharing, el renting o el leasing, entre otras.

Sea como fuere, lo más común hoy en día, más allá de la mera compra, es el renting que, superada la crisis, está creciendo en porcentajes bastante elevados, tanto en casos de particulares como de empresas.

Ahora bien, ¿qué es mejor? Tanto renting como compra tienen sus pros y sus contras. Sea como fuere, el comprar sabemos cómo es, pues quién más y quién menos ha tenido un vehículo propio en propiedad. Pero, ¿qué pasa con el renting?

bmw i8 gris

¿Qué pasa con el renting?

La modalidad denominada renting se puede considerar como un alquiler de larga duración. Por lo general, puede adquirirse un vehículo por un tiempo que va desde un año hasta una década, aunque lo normal es que comprenda un periodo entre 2 y 5 años, que es cuando realmente es rentable.

Durante el tiempo que dure el renting, el conductor o usuario que se ha acogido a él no es el propietario del vehículo, tan solo pagará una cuota mensual según haya quedado estipulado en el contrato firmado por las partes.

Acabado el tiempo de contrato, el usuario tiene, por ley, la posibilidad de quedarse con el vehículo, siempre según lo estipulado previamente, aunque no suele ser la mejor opción en estos casos.

Sea como fuere, el usuario puede recibir otro tipo de ventajas que hagan más atractivo el renting que la compra, de ahí que, finalizado el contrato, es probable que no le interese quedarse con el vehículo en propiedad, pero sí comenzar con otro alquiler a largo plazo, por ejemplo, que le permita tener siempre un coche nuevo que no tiene que pasar revisiones de la ITV, por hablar de una de las condiciones más interesantes de la modalidad. 

Por qué crece el renting

No es extraño, dicho esto, que el renting sea una modalidad de adquisición de vehículos que crece a pasos agigantados en los últimos años. Y es que, una práctica que antaño era cosa casi exclusiva de las grandes empresas, hoy en día es aprovechada por pymes, autónomos e incluso particulares. Pero, ¿realmente es tan beneficioso frente a la compra tradicional de vehículos?

Para explicarlo, lo mejor es conocer las ventajas que ofrece el renting y que, una vez son expuestas, resultan fácilmente comparables con la compra.

Y, recuerda, si crees que el renting es una estrategia solo a nivel profesional, estás equivocado, como particular, también puedes optar por esta modalidad para tener siempre un vehículo como nuevo, aunque las ventajas fiscales difieran en este caso respecto a las que obtienen las pymes y empresas de diverso tamaño.

toyota camry sobre un puente

Las ventajas del renting

Obviamente, todo dependerá del contrato concreto de renting que se firma. No obstante, existen algunas ventajas y puntos que suelen ser comunes en todo tipo de contratos a este respecto.

Por ejemplo, todos los contratos suelen incluir la revisión del vehículo. O sea, que cada vez que se cumple el periodo por kilometraje o tiempo, el conductor está exento y será la empresa la que se encargue de correr con los gastos.

También se suele firmar una cobertura de averías. Así que, si se produce algún tipo de rotura en el vehículo cubierta por el contrato de renting, nuevamente el conductor está exento de pagar nada y es la compañía la que corre con los gastos.

Otro aspecto que queda cubierto y del que estará exento el conductor es el del cambio de neumáticos. También aquí es la compañía propietaria del vehículo la que correrá con ello sin que el bolsillo del conductor se resienta en absoluto.

Además, al firmar un renting, el usuario habitual del vehículo también se olvida del seguro. A partir de ese momento, posee un coche con seguro a todo riesgo y se despreocupa de pagar cuotas, franquicias, etc.

Además, en el caso de empresas que necesitan flotas de vehículos, también dispondrán si lo negocian con la compañía de tarjetas de carburante, lo que abarata todavía más la operación.

Por su puesto, se debe suscribir la necesidad de vehículo de sustitución. Es decir, mientras en coche en renting está en el taller para su revisión, por ejemplo, o porque ha sufrido alguna avería, el conductor firmante dispondrá de otro el tiempo que necesite hasta que el suyo vuelva a estar disponible.

Otros detalles que suele cubrir el renting, por ejemplo, es el servicio de asistencia en carretera. Es obvio, ya que, si se ha suscrito un contrato en el que se incluye el seguro a todo riesgo, es normal que este servicio vaya cubierto. No obstante, siempre se puede añadir el epígrafe.

También se puede suscribir un punto en referencia a la reclamación de multas hasta que se agote la vía administrativa. Un detalle importante para aquellas personas que viajan mucho. Nunca se está exento de cometer algún error, por pequeño que sea, como un aparcamiento o estacionamiento equivocado, por poner un ejemplo habitual.

Otro punto favorable no menos importante es que el renting te cubre la ITV. Es decir, la inspección técnica de vehículos no corre de parte del conductor, sino de la empresa encargada.

Y, por supuesto, otro detalle importante que hace que el renting sea muy eficaz, ya que no se exige una inversión inicial como sí sucede en la compra. Así que tan solo se han de satisfacer las cantidades estipuladas en las cuotas mensuales mientras el contrato esté en vigor y nada más.

También se suelen incluir en los contratos la gestión y pagos de impuestos, así que, este es otro aspecto cómodo, pues el usuario se olvida del impuesto de circulación, por ejemplo.

Pero las ventajas fiscales no se quedan en la ya comentada. Hay más y son muy interesantes. Y es que, tanto empresas como autónomos, están en condiciones de deducir el 100% de cada cuota de renting sin que se incluya el IVA tanto en el IRPF como en el Impuesto de Sociedades.

Respecto al IVA, todo va a depender de la actividad profesional a la que está destinado el vehículo. Sea como fuere, también en este caso podría ser deducible en su completa totalidad según las condiciones.

Reflexiones sobre el renting

Sea como fuere, a la hora de realizar una inversión en renting, se deben tener en cuenta ciertos detalles. Por ejemplo, el combustible. Si bien la modalidad acaba con viejos debates como diésel o gasolina, ya que es un vehículo temporal, hay que tener en cuenta que, por un lado, el gasóleo contamina más, aunque sea más barato, pero la gasolina es menos perjudicial, aunque más cara y tal vez el motor necesite más cantidad. Todo ello habrá que tenerlo en cuenta en el momento de elegir coche.

Hemos de recordar también que, con este contrato, el conductor no tiene el coche en propiedad y ha de cumplir los plazos establecidos, so pena de pago de penalización si no se cumple con lo estipulado a la hora de la firma.

Recordemos que esta modalidad incluye unas condiciones en contrato respecto a las reparaciones, igual que respecto al límite anual de kilómetros que se puede realizar. Si se sobrepasa, habrá que pagar un extra como se estipula en el momento de la rúbrica del documento que une a empresa y conductor.

¿Compra o renting?

Y llegamos a la gran cuestión. ¿Qué modalidad te interesa? Como todo en la vida, va a depender de múltiples factores. Es decir, va a variar según el uso que le des al vehículo.

Veamos un ejemplo. El portal de finanzas personales del BBVA realizó hace no mucho una interesante comparativa al respecto que se puede resumir de la siguiente manera.

Pensemos en un Seat León TDI 1.6 de 115 CV. En el año 2016, con un límite anual de 20.000 kilómetros, ¿cuánto costaría en renting y compra durante cuatro años para saber cuál es más interesante? Estas fueron las cuotas obtenidas:

  1. Renting: 48 cuotas de 296 € + 62,16 € de IVA. Total incluyendo IVA: 17.191,68 €.
  2. Compra al contado. 21.200 € + Revisiones 1800 € + Impuestos 400 € + Seguro a todo riesgo 2000 €. Total: 25.400 €.
  3. Compra financiada. Pago inicial. 6360 € + Comisión de apertura 400 € = 47 cuotas de 371 € + Impuestos y tasas 400 € + Seguro a todo riesgo 2000 € + Revisiones 1800 €. Total: 26.587 €.

Es evidente que, durante estos cuatro años, el ahorro es enorme, especialmente si financias la compra de tu vehículo. De hecho, el ahorro se puede ir casi a unos 9500 €.

Por eso es muy recomendable comparar muy bien qué se compra y en qué condiciones. ¿Realmente te interesa la posesión y ser el dueño de tu vehículo? Con un buen renting, podrías tener un coche prácticamente nuevo siempre, olvidarte de seguros e inspecciones técnicas y encima pagar menos con un coche que no te va a dar prácticamente problemas. Además, podrás cambiar de automóvil cada 2, 3, 4 años, los que quieras. ¿Te apuntas?