Toyota GT86

Nuevo GT86. Corazón deportivo.

35.490,00€
Precio medio

3.722,10€
Ahorro idoneo

  • Equilibrio entre comodidad y deportividad
  • Robusto y fiable
  • Estabilidad al conducir
  • Plazas traseras escasas

Toyota es actualmente una marca de reconocida fiabilidad, capaz de fabricar coches realmente complejos, como sus híbridos, pero muy equilibrados y fáciles de conducir. Esto, al mismo tiempo, ha provocado que se les otorgue el ‘sambenito’ de marca sosa, con poca personalidad y con coches que no transmiten nada cuando se conducen. No falta razón en esta forma de pensar, pero también es justo reconocer que Toyota fabrica muy bueno coches, capaces de cumplir con cualquier exigencia y con un comportamiento que permite divertirse si realmente es lo que buscamos. Pero si todavía hay alguien que piensa que un Toyota no es un coche divertido, es que no ha conducido todavía un Toyota GT86.

Hace mucho tiempo, Toyota era famosa por sus deportivos. Tenía en catálogo el mítico Supra, tenía el Celica que además ha sido Campeón del Mundo de Rallyes con Carlos Sainz y tenía un pequeño y ligero roadster, el Toyota MR2. Automóviles que fueron el deseo de muchos conductores y que por un cambio en los objetivos de la marca, que acabó en la llegada de los motores híbridos, dejaron de venderse. Tras unos años de ‘sequía’, la marca lanzó al mercado, en colaboración con Subaru, el GT86. Un coupé de configuración clásica, esto es, con motor atmosférico situado delante (y muy abajo), propulsión y cambio manual. Un modelo destinado a puristas y amantes de la conducción, que significó el preámbulo de lo que estaba por venir.

El Toyota GT86 llegó en 2011 como el regreso de la marca japonesa al mundo de los coches deportivos y divertidos de conducir. Muchos lo tildaron de sustituto del antiguo y añorado Toyota Celica, pero el realidad el Toyota GT86 es un coche totalmente diferente y nuevo, sin nada en común con el mencionado Celica que, por cierto, es posible que vuelva al mercado si hacemos caso a los rumores. Sin embargo, con el paso del tiempo, los aficionados al tachado al coupé japonés de poco potente aún y a pesar de contar con 200 CV procedentes de un motor con cuatro cilindros y 2.000 centímetros cúbicos. ¿Será que todo el mundo se ha acostumbrado a los motores turbo?

  • 34.490,00€ - 36.490,00€ Rango de precios

  • 6.898,00€ - 7.298,00€Ahorro medio por oferta

  • Gasolina tipos de motor

  • 7 l/100Km. Consumo medio

  • 200CV - 200CV Potencia máxima

  • Desde 164g/km Emisiones CO2

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Ahorra una media de 3.722,10€

Interior toyota gt86

Disfruta la experiencia

Un propulsor muy elástico pero con poca garra

Realmente el Toyota GT86 no es un coche con poca potencia. Quien piense que 200 CV son pocos, es que no ha conducido un coche con ese caballaje. El problema del GT86, si podemos definirlo así, es un motor muy elástico, capaz de alcanzar un régimen muy elevado de revoluciones y que necesita girar muy arriba para dar todo su potencial. Responde muy bien circulando despacio, a bajas vueltas, pudiendo cambiar de marcha apenas superadas las 2.000 revoluciones. Desde ahí, hasta las 4.000 rpm es un motor de dos litros atmosférico normal, con buena respuesta pero sin sorprender ni ofrecer una respuesta especialmente contundente, pero con una amplia banda de uso que hace innecesario revolucionarlo en exceso. Es, en definitiva, un motor muy agradable de usar en el día a día incluso en poblado.

Para que el Toyota GT86 corra ‘de verdad’ hay que llevar el motor por encima de las 4.000 revoluciones y estirar hasta el corte de encendido, cercano a las 7.000 revoluciones por minuto. Un corte, por cierto, bastante brusco e incómodo que acabas por evitar cambiando un poco antes. Son algo más de 2.000 revoluciones en las que el motor cambia el sonido y comienza a empujar más. No es nada sorprendente ni una entrega de potencia que pueda llegar a poner en aprietos al conductor, pero el coche corre. No es una falta de potencia, más bien falta de carácter. La entrega de potencia del motor boxer de cuatro cilindros en muy lineal, quizá demasiado para un modelo que presume de ser un deportivo. Se puede ir muy rápido, se disfruta mucho del coche trazando curvas y su cambio es una delicia, con un selector de recorridos cortos y precisos que no puedes evitar usar ‘porque si’. Pero no tiene garra. Le falta ese ‘punch’ que te ponga en guardia, que no te deje confiarte con una entrega de potencia más enérgica y con rabia.

Responde muy bien circulando despacio, a bajas vueltas, pudiendo cambiar de marcha apenas superadas las 2.000 revoluciones. Desde ahí, hasta las 4.000 rpm es un motor de dos litros atmosférico normal, con buena respuesta pero sin sorprender ni ofrecer una respuesta especialmente contundente, pero con una amplia banda de uso que hace innecesario revolucionarlo en exceso. Es, en definitiva, un motor muy agradable de usar en el día a día incluso en poblado.

Lateral Toyota GT86

Seguridad y comodidad

La estabilidad del Toyota GT86 está fuera de toda duda

Si obviamos esa falta de mala baba del motor, nos encontramos con un coche que invita a ir rápido. Su chasis, muy cercano al suelo, tiene una estabilidad excepcional. Se puede circular cómodamente por poblado durante los quehaceres diarios y disfrutar en nuestra carretera de curvas favorita cuando queramos sin que por ello tengamos que renunciar a nada. El coche transmite, tiene un dirección precisa, una suspensión muy bien puesta a punto y un comportamiento intachable si hacemos las cosas bien. Esto requiere, por ejemplo, no frenar en curva o hacer movimientos bruscos e innecesarios con el volante. Es un chasis muy noble, no meterá en líos a su conductor, pero tiene cierta facilidad para descolocarse de atrás e iniciar un derrape que si sabemos controlarlo, será diversión asegurada.

El Toyota GT86 es un coche sencillo de conducir, tiene muy buen reparto de pesos y se mueve de forma ágil y segura. Es otro de los apartados que los más fanáticos critican, su facilidad de conducción. Pero si realmente queremos ir rápido con el GT86, requiere concentración ya que debemos llevar el motor muy alto de revoluciones y su condición de propulsión puede llevar a cruzadas de escándalo, que hacen necesario tener experiencia al volante. Las cosas suceden más rápido que en cualquier turismo convencional y hay que saber que se está haciendo. Sin embargo, como hemos dicho, se trata de un coche que permite disfrutar al volante a cualquiera siempre que no lleve las cosas al extremo. Es un Toyota en toda su extensión y eso conlleva ser un vehículo muy equilibrado en todos los sentidos.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que se trata de un coupé 2+2. Esto significa que tenemos dos amplias plazas delante, acompañadas por otras dos mucho más pequeñas detrás. Son asientos pequeños y el espacio brilla por su ausencia, apenas son aprovechables para contadas ocasiones y únicamente para desplazamientos que no requieran muchos kilómetros. En un tramo de 20 kilómetros por autopista ya resulta muy, muy incómodo viajar en ellos. Por contra, los asientos delanteros son bastante buenos. Sujetan bien el cuerpo, son muy cómodos e incluso bonitos. La postura al volante es muy deportiva y el volante muy pequeño y de tacto fantástico. No deslumbra por un diseño interior imaginativo, es sobrio, con detalles justos, pero bien rematado, práctico (todo lo práctico que puede ser en un coche así) y, a fin de cuentas, deportivo.

El Toyota GT86 es un coche sencillo de conducir, tiene muy buen reparto de pesos y se mueve de forma ágil y segura. Es otro de los apartados que los más fanáticos critican, su facilidad de conducción.

Opinión Toyota GT86

Comentarios idoneo

El Toyota GT86 es un deportivo a la antigua usanza. Requiere estrujar el motor al máximo para extraer todo su potencial, emplear el cambio de marchas para tener el motor siempre en la ‘zona buena’ de potencia y saber muy bien trabajar con el cambio de pesos. Es un coche para puristas, para los que gustan de un motor atmosférico sin artificios como puede ser la sobrealimentación, colocado delante del habitáculo pero muy centrado y bajo, que ofrece un reparto de pesos del 50% sobre cada eje. Con el Toyota GT86 la diversión no está en su velocidad pura, sino en las sensaciones que transmite al conducirlo y en la experiencia de llevarlo todo al límite que seamos capaces.

No es un coche para aquellos que buscan potencia a raudales y velocidad en línea recta, es un coche para conductores que quieren hacer una conducción deportiva en toda su esencia, estirando el motor al máximo para lograr prestaciones, usando el cambio para obtener el rendimiento adecuado y trazando las curvas a una velocidad de órdago. El Toyota GT86 no es un coche poco potente, es un coche mal entendido. Además, aunque no es su objetivo, se puede usar como coche de diario gracias a un motor elástico y que no tiene consumos elevados, en uso normal suele andar entre los siete y los ocho litros, con un ligero aumento cuando queremos divertirnos. Tampoco es un coche incómodo y el maletero es suficiente si somos solteros o somos una pareja sin hijos.