25 Julio, 2019

Guía definitiva del renting

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Los coches son algo intrínseco de nuestra sociedad. Ver las calles colapsadas por todo tipo de vehículos resulta de lo más normal, no en balde, llevan entre nosotros muchísimos años. El primer coche con motor de combustión interna data de 1896, el Benz Patent Motorwagen n°3, fabricado por Karl Benz. Sin embargo, se experimentó con todo tipo de tecnologías mucho antes, como los motores de vapor o la electricidad. Por ejemplo, el primer vehículo automóvil que pisó tierra española fue un locomóvil a vapor, 'El Castilla’, un artefacto traído de Reino Unido para comprobar su usabilidad en las paupérrimas carreteras de España en el muy lejano 1860.

Un ejemplo del tiempo que llevan los vehículos automóviles entre nosotros. Pero desde aquel 1860, hasta la actualidad, las cosas han cambiado tanto que apenas pueden compararse. Incluso ahora, que el coche es algo normal, que es lo primero que se compra una persona cuando llega a la vida adulta y que hay hogares con más de un coche, las cosas evolucionan. De hecho, es la idea del coche en propiedad lo que más está mutando. Los elevados índices de contaminación, los costes que conlleva un automóvil y las diferentes normativas, así como las complicadas, en ocasiones, condiciones de circulación, provocan un cambio de mentalidad donde la movilidad ya no se centra en comprar un coche.

El coche siempre ha sido sinónimo de libertad, de poder ir donde se quiera cuando se quiera sin depender de horarios. Ha representado la comodidad de viajar y desplazarse cuando fuera necesario desde la misma puerta de casa y ha sido uno de los sueños de muchísima gente que se convertía en realidad al cumplir la edad mínima para poder sacarse el carnet de conducir. Sin embargo, en los tiempos que corren, las cosas son bien distintas y eso de sacarse el carnet de conducir y comprarse un coche no es prioritario. La evolución de la movilidad ha ido creando otras formas de desplazarse, una oferta que ha calado incluso entre los fabricantes que pretenden pasar de construir vehículos a convertirse en empresas ‘de movilidad’.

Una de esas ofertas de movilidad que han crecido exponencialmente ha sido el renting, una modalidad que en España estaba, básicamente, restringida a las empresas y los autónomos. Pero desde hace ya varios años se ha convertido también en una forma de poseer un coche muy interesante para los particulares. Muchas empresas han comenzado a ofrecer ofertas especiales para particulares, con modelos específicos, servicios especiales y facilidades varias que han hecho crecer el mercado. Sirva como ejemplo el crecimiento sufrido por este mercado en 2018, donde el 17,16% de los coches matriculados en España correspondía a empresas de renting. Además, esta modalidad está siendo una de las que más coches eléctricos acapara, con el 33,41% de todos los matriculados en España.

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¿Qué es el renting?

Para saber qué es el renting, algo que todavía, en pleno Siglo XXI, hay que gente que desconoce, vamos a usar un comparativo para poder explicarlo mejor. Y ese comparativo es algo muy habitual en España, algo que se hace desde hace décadas: alquilar una vivienda. Todos hemos alquilado una vivienda en alguna ocasión y no tenemos ninguna duda sobre lo que conlleva: buscar un alquiler que se adecue a nuestras necesidades; contactar con el propietario/inmobiliaria; presentar documentos que acrediten nuestra solvencia; firmar un contrato con las condiciones de alquiler que deben cumplirse. Cosas normales, que nadie pone en duda.

Pues bien, el renting es exactamente lo mismo, pero en lugar de una vivienda lo que alquilamos es un vehículo. Así de fácil. Un renting es un alquiler de bienes muebles de larga duración, que requiere de cumplir una serie de requisitos para poder acceder a él. La empresa con la que se contrata el renting es la responsable de comprar el vehículo y ofrecerlo en stock y si no tiene el coche que buscamos, la propia empresa se hace cargo de comprar ese modelo y ofrecerlo en alquiler. La empresa mantiene la propiedad del vehículo, que tendrá que ser devuelto tras finalizar el contrato, no obstante, hay ofertas de alquiler donde el arrendatario puede adquirir el vehículo tras finalizar el contrato, renovar el mismo o bien, cambiarlo por otro. Básicamente, como hemos dicho, igual que alquilar una vivienda, aunque tiene sus particularidades.

Según la empresa, el contrato de renting establece un tiempo mínimo de duración, durante el cual no deben sobrepasarse un determinado número de kilómetros recorridos. Es decir, un contrato de renting se hace por tiempo y además, tiene límite de kilometraje, por cada kilómetro recorrido de más el contrato establece un plus a pagar. En otras ocasiones, siempre según empresas, se puede establecer contratos sin límite de kilometraje y con duraciones que pueden superar holgadamente los cinco años.

En renting ha sido una fórmula muy explotada por empresas y autónomos, pues un vehículo se trata de un bien mueble (un bien mueble es aquel que puede ser desplazado de un lugar a otro fácilmente) de rápida depreciación y por el mantenimiento altamente especializado que tiene un automóvil. Al no tener el vehículo en propiedad, pueden cambiarlo por otro fácilmente cuando se termine el contrato y no perder dinero con su venta después de unos años. Fórmula que han empezado a explotar también los particulares por sus ventajas en muchos aspectos, como el hecho de poder cambiar de automóvil cada cierto tiempo sin grandes desembolsos y así contar siempre con lo más moderno del mercado sin perder dinero por ello, o al menos, sin perder grandes cantidades.

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¿Qué ofrece el renting?

Aprovechando el mismo símil, el alquiler de una vivienda, podemos explicar otra serie de pormenores del renting. El alquiler de una vivienda presenta el derecho de uso exclusivo de dicha vivienda, así como quien entra, quien sale y quien se puede quedar en la misma. El propietario no tiene por qué entrar en esa vivienda mientras se pague todas las cuotas establecidas en contrato y disponemos de una serie de beneficios incluidos en contrato. Por ejemplo, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (el famoso IBI), corre a cargo del propietario del piso, también corre a cargo, por norma general, el Impuesto de Basuras y la comunidad en caso de proceder. Al mismo tiempo, si cualquier objeto de la vivienda se viera averiado o fuera estropeado por motivos ajenos a nosotros, el dueño del inmueble se hará cargo de su reparación o sustitución, así como de cualquier inconveniente provocado por cualquier avería de los servicios de la casa, tales como tuberías, cerraduras o similares. Una serie de cosas que entran dentro del pago de la mensualidad y que todo el mundo da por sentado.

Nuevamente, el renting cuenta con beneficios similares. Cuando se firma el contrato de renting, se establece una cuota mensual que se debe pagar, la cual incluye una serie de cosas que lo hacen muy interesante. Dentro del pago se incluyen todos los impuestos que afectan al vehículo (impuesto de matriculación, sobre vehículos a motor…), también se incluye el seguro obligatorio por ley, las posibles averías, el cambio de neumáticos y las revisiones periódicas. El arrendatario, es decir, el usuario que firma el contrato de renting, tan solo tendrá que hacer frente al pago del combustible, de peajes y de las multas que pueda recibir durante el uso del vehículo. No obstante, las compañías de renting ofrecen una serie de servicios adicionales (no todas, es mejor consultar esta parte con la compañía elegida) para ciertas necesidades, como recurso de multas, tarjeta de gasolina y si se trata de un coche eléctrico, facilidades y ofertas especiales para recargas en puntos públicos o de las principales empresas del sector de la electricidad.

Vamos a comprobar unos números para hacernos una idea. Son cifras estimadas, no se debe tomar al pie de la letra, sino como ejemplo ilustrativo, pues cada coche, cada compañía de renting y cada conductor pueden mostrar diferencias enormes. Así, vamos a tomar como base de partida un coche de 20.000 euros, financiado a cinco años (60 meses) a un 6,29% TAE de intereses obtenido como ejemplo en internet. El pago mensual asciende a 387 euros, al que debemos sumar una primera entrada de 300 euros. El primer año, sólo en cuota de financiación habremos pagado 4.944 euros. A esto, hay que añadir el seguro del coche, a todo riesgo y sin franquicia de unos 700 euros, que aumentaría el gasto anual hasta los 5.644 euros. No podemos olvidar el impuesto sobre vehículos de tracción mecánica, que dependendiendo del municipio puede superar los 100 euros, haciendo que la cuota anual suba hasta los 5.744 euros. Así mismo, habría que añadir el coste correspondiente de los neumáticos, posibles reparaciones y de las revisiones. Los neumáticos, con una media de 95 euros cada uno y suponiendo que los cambiamos de dos en dos (primero los delanteros y luego los traseros) una vez al año, debemos sumar otros 190 euros al cómputo total, es decir, 5.934 euros anuales sólo en gastos del coche. Dividido entre 12 meses que tiene un año sale a 495 euros aproximadamente. La cuota de un coche de renting viene siendo de unos 600 euros al mes, con todo incluido y con la comodidad de no tener que hacer nada nosotros, contando con el coste de posibles averías. Además, las empresas de renting comprar coches por flotas y por tanto, hay opción de acceder a vehículos que comprados de forma particular saldrían mucho más caros. Además, sólo pagaremos durante el tiempo que dure el contrato, que en ocasiones, pueden ser de meses y no durante toda la vida del vehículo.

Aquí, en la duración del contrato, tenemos diversas ofertas según la compañía que nos ofrece el renting. Podemos alquilar un coche desde un mínimo de un mes hasta un máximo de 120 meses y con kilometrajes que fijan un máximo de 15.000 kilómetros al año. Todo depende de las necesidades de cada persona, pero en todas las ocasiones, o casi todas, se incluye una cláusula por rescisión de contrato antes de la finalización del mismo, que conlleva el pago de una penalización. Por otro lado, se tienen ventajas fiscales que pueden ser muy interesantes para empresas y autónomos, aunque no tanto para particulares. No obstante, haberlas haylas.

Ventajas de un renting de vehículos para particulares:

  • Ahorro medio del 15% sobre la compra al contado o financiada
  • Se puede cambiar el vehículo según necesidades y cualquier tipo de vehículo es apto para esta modalidad
  • Por lo general, suelen ser vehículos de última generación muy bien equipados
  • Las empresas de renting suelen decantarse por vehículos eficientes y ecológicos
  • Averías, mantenimiento básico, impuestos, neumáticos y seguro van incluídos en la cuota mensual
  • Al tener una única cuota fija mensual, se facilita el control y planificación de los gastos
  • Las compañías de renting ofrecen sevicios a muy buen precio gracias a las economías de escala
  • Según la empresa, se puede adquirir el vehículo tras finalizar el contrato, o cambiarlo por otro nuevo

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Tipos de renting disponibles en el mercado

La ley de la oferta y la demanda provoca, como todos sabemos, que los usuarios tengan a su alcance todo tipo de servicios, posibilidades y muchas facilidades. Así, el renting también ha evolucionado junto al mercado y se ofrecen diferentes modalidades ya seas empresa/autónomo o particular. En el segundo caso, la oferta se circunscribe a dos posibles, aunque si eres autónomo o empresa, las opciones ascienden hasta cuatro posibles pues además, te puedes aprovechas del tipo de renting que usan los particulares.

  • Renting tradicional: Contrato de alquiler de vehiculos a largo plazo, que incluye una serie de servicios vinculados al uso y mantenimiento del mismo. El cliente elige las características que abarca hasta el más mínimo detalle y si el coche no está disponible en stock, se solicita a fábrica para lo que será necesario una espera de algunos meses. La compañía de renting es quien adquiere los vehículos y luego los alquila con una serie de condiciones. El pago mensual que el usuario tendrá que afrontar se establece según el valor del vehículo solicitado, la duración del contrato, el kilometraje pactado y la calidad de los servicios prestados. Es obligatorio cumplir el contrato o habrá que afrontar una penalización económica.
  • Renting Flexible: Como su nombre indica, se trata de un contrato flexible donde el tiempo mínimo de duración puede ser un mes. Los coches a elegir también abarcan muchas opciones y hay empresas que incluso ofrecen vehículos semi nuevos para estas operaciones. No hay compromiso de permanencia y se puede devolver el vehículo en cualquier momento sin sufrir penalización de ningún tipo. No obstante, según la compañía con la que se contrate este tipo de renting, los servicios ofrecidos son limitados o bien, son parte de una lista de servicios opcionales que requiere de un pago adicional para disfrutar de ellos.
  • Renting Back: Es una fórmula de renting que sólo está disponible para empresas y autónomos, pues requiere de tener una flota con anterioridad. Con esta modalidad, la compañía de renting valora y adquiere los vehículos que forman la flota del cliente y, posteriormente, se los alquila en formato renting haciéndose cargo de todos los gastos inherentes a los vehículos. Si alguno de los vehículos de la flota que tiene la empresa, se considera no apto para el renting ya sea por antigüedad o kilometraje, ofrecen a la empresa una serie de servicios para ayudar a vender ese vehículo.
  • Fleet Management: Esta modalidad no es un renting exactamente, aunque lo ofrecen las mismas compañías y sólo a empresas o autónomos. Básicamente, la compañía de renting se hace cargo de la gestión y lo servicios de mantenimiento de la flota de empresa contratante a cambio de una cuota mensual. Sin embargo, los vehículos siguen bajo propiedad de la empresa cliente.

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Elegir la mejor oferta de renting requiere tiempo

Como se ha dicho al comienzo del texto, la movilidad está cambiando y la ley de la oferta y la demanda ha permitido que haya una enorme variedad de posibilidades. Pero, cómo puede ocurrir en otros muchos casos, no debemos dejarnos llevar por las ganas o la situación y debemos estudiar todo lo que tengamos a nuestro alcance. Y si hablamos de renting de vehículos, con mayor motivo al vernos obligados a cumplir con el contrato que se firme si no queremos vernos obligados a pagar un plus en cuestión de penalización. Puede que la primera oferta que veamos sea tentadora, con pagos asequibles y servicios punteros, pero hay que hacer las cuentas detenidamente no acabemos con una deuda importante al no poder hacer frente a los costes. No debemos precipitarnos en nuestra elección pues, al igual que la compra de un coche, no hay un coche perfecto, sino una mala compra.

Así pues, con el objetivo de elegir la mejor oferta de renting, tenemos que ser pacientes. Y con ‘la mejor oferta de renting’ queremos decir, la oferta que mejor se adapta a nuestras necesidades y posibilidades, obviamente. Cada persona tiene gustos y prioridades diferentes y las compañías de renting tienen un stock de vehículos muy amplio donde elegir. Por tanto, el primer paso debe ser encontrar una empresa de renting, o varias, cuya oferta de vehículos sea interesante y completa. Aquí debemos tener en cuenta que algunas compañías comprar el coche que nosotros queramos aunque no esté en su catálogo, algo que se debe tener presente. Al mismo tiempo, es imprescindible tener claras nuestras prioridades y necesidades ya que tendremos que hacer frente a un pago mensual usemos el coche o no. Esa cuota será más alta, cuanto más caro sea el coche que elijamos.

Uno de los apartados donde las compañías de renting están destacando mucho, es en la adquisición de flotas ecológicas, es decir, vehículos de última generación, con motores eficientes y de emisiones muy contenidas o, como en el caso de los eléctricos, totalmente nulas. Si nuestros desplazamientos son únicamente por el centro de la ciudad, con pequeñas salidas a poblaciones limítrofes, quizá sea una buena forma de acceder a uno de esos vehículos de nueva generación y respetuosos con el medio ambiente. Además, este tipo de coches tienen algunas ventajas en lugares como el centro de Madrid o Barcelona que los hace realmente interesantes.

Por otro lado, cuestiones de espacio, kilometraje anual que vayamos a recorrer o incluso el querer un coche totalmente personalizado, son cuestiones que se deben sopesar ya que todo conlleva un coste. El mejor ejemplo es la compra convencional de un coche, donde cada cosa que se añada, desde un pequeño embellecedor hasta un paquete de equipamiento o un motor más grande, todo, acaba repercutiendo en los gastos y no sólo a la hora de comprarlo, sino de mantenerlo. Un motor grande es caro de comprar, tienen un consumo más elevado que otros y además, tanto el seguro como los impuestos son mayores. Cosas que en el renting también afectan a la cuota mensual. Si bien es cierto que las compañías de renting compran coches por lotes, lo que ayuda a obtener mejores precios y por tanto, permite ofrecer cuotas más asequibles aunque hablemos de coches premium, los costes siguen siendo más elevados que si lo comparamos con un utilitario. Si la cuestión del equipamiento o el color no es una prioridad, podemos acceder a los coches que las compañías tengan en stock, lo que al mismo tiempo recorta la tarifa final que debemos pagar.

Un buen cartel de servicios también es algo a tener en cuenta cuando pensamos en llevarnos a casa uno coche de renting. Se ha comentado anteriormente: el renting incluye casi todos los gastos básicos de un vehículo, incluyendo el cumplimiento de la ITV. A partir de aquí, cada compañía ofrece un paquete de servicios donde puede incluirse el recurso de multas, tarjetas de combustible o una larga lista de cosas que se pagan a parte, son opcionales. No olvidarnos nunca de consultar las condiciones del seguro, pues aunque por norma general se incluye un seguro a todo riesgo, no está de más conocer exactamente hasta donde cubre y si es posible gestionar partes sin que haya implicado un tercero por poner unos ejemplos. Otro punto importante es saber si además del titular, otro conductor estaría cubierto.

Renting no es lo mismo que leasing

El renting lleva funcionando en España desde, aproximadamente, 1985. Es una fórmula que hasta la actualidad, no ha sido muy explotada por particulares aunque el cambio en la mentalidad y en las formas de movilidad ha llevado que sea una opción cada día más popular. Pero su popularidad no hace que se conozca su funcionamiento y en ocasiones, cada día menos, se confunde con el leasing. Renting y leasing no son lo mismo, a pesar de que ambas opciones son alquileres. La diferencia radica en muchos apartados, pero sobre todo, en el tipo de contrato. El leasing es un alquiler con derecho a compra, donde la compañía que ofrece el contrato cede el uso del vehículo al cliente a cambio de un pago mensual. Al finalizar el contrato, el cliente tiene la opción de comprar el coche pagando el valor residual del vehículo o bien, devolverlo.

Puede parecer lo mismo que el renting, pero en esta modalidad no siempre se tiene la opción de comprar el vehículo, además, en el leasing la titularidad del automóvil es a nombre del cliente aunque la propiedad sea de la compañía. La duración de un contrato de leasing es de un mínimo legal de dos años, se debe contabilizar en los activos del cliente y no incluye ningún tipo de servicio. Es decir, todos los gastos atribuidos al vehículo corren a cuenta del arrendatario y es él quien debe hacerse cargo de todos los papeleos, gestión de reparaciones y asistencias al taller para mantenimiento periódico… resumiendo, casi como si fuera una compra, lo único que diferencia la compra del leasing es que si no quieres el coche al terminar el contrato lo devuelves a la empresa con la que se firmó el contrato.

El leasing, al contrario que el renting, sólo puede ser contratado por empresas o autónomos, pues la regulación del leasing prevé que el vehículo se empleará en actividades profesionales o empresariales.