07 Junio, 2019

Renting de coches: ¿Cómo funciona?

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Entre las nuevas modalidades de movilidad, espoleada por diferentes necesidades y los muchos mensajes contradictorios desde gobiernos e instituciones, el renting está superando todas las espectativas. En lo que llevamos de 2019, el sector del renting ha crecido casi un 14% y no parece que las cosas vayan a cambiar demasiado. La cuota de los motores diésel, otrora dominadores indiscutibles, se sitúa en mínimos anuales, los particulares se muestran indecisos cuando de adquirir se trata y el renting está siendo la solución para muchos. Dicho en cifras, en lo que va de 2019, se han destinado nada menos que 2.017 millones de euros para la adquisición de 104.875 vehículos, con una gran presencia de empresas.

Los datos lo dejan claro, con el 19,83% de la totalidad de vehículos matriculados procedentes del renting. Esto supone una de cada cinco matriculaciones en España, aunque la mayor penetración se debe a vehículos comerciales. Las empresas especializadas en renting están adquiriendo nuevas unidades para sus flotas viendo el aumento que está teniendo el interés por esta modalidad. Además, el precio medio de los coches de renting se sitúa en los 19.000 euros, un poco por encima del precio medio en el caso del coche en propiedad.

Por tanto, es un hecho que los gustos y las necesidades están cambiando, con el renting como una de las opciones principales. Muchos usuarios ven en el renting la firma más sencilla de contar con un vehículo sin verse afectado por las convulsas idas y venidas que provocan una preocupante inseguridad en los usuarios; ‘si me compro un coche ahora, ¿qué pasará con él dentro de un tiempo?’

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Renting, ¿cómo funciona?

El renting de coche permite contar con un vehículo durante un tiempo determinado, sin que tengamos que adquirirlo. Es, sencillamente, una forma de alquiler de larga duración con diferentes tipos y ofertas que se está haciendo muy popular. Esto se produce por la sencillez de su funcionamiento y por la posibilidad de poder cambiar el vehículo por uno nuevo habitualmente. Algo casi imposible en el caso del coche en propiedad, a no ser que dispongamos de una cuenta muy ‘saneada’.

Hasta hace poco tiempo era terreno de empresas, las cuales daban forma a su flota de vehículos mediante esta modalidad, sin sufrir posteriormente la depreciación a la hora de renovar el parque móvil. Además, tiene ventajas fiscales que suelen ser bastante rentables en algunos casos. La tesitura actual, con un futuro nada claro y anuncios desde las administraciones poro halagüeños, he hecho que los particulares se fijen más en el renting y comiencen a interesarse por esta forma de tener un automóvil. Bueno, en realidad existen ofertas de renting incluso para motos.

Su funcionamiento, como ya se ha dicho, es muy sencillo. El renting es un alquiler de larga duración cuyo contrato suele ser de mínimo un año, e incluye todos los gastos propios de un vehículo a excepción del combustible, las multas y los peajes. Es decir, en la cuota mensual acordada con la empresa de renting entra el mantenimiento básico (cambio de aceite y filtros, revisiones, frenos…), cubre cambio de neumáticos, posibles averías, seguro y asistencia en carretera. El usuario sólo debe llenar el depósito, abonar las posibles multas y peajes y cumplir con las cuotas mensuales. Al finalizar el contrato existen varias opciones que abarca desde la posibilidad de ampliar el contrato, devolver el coche y cerrar contrato, cambiar el modelo por otro (cambiarán las condiciones) o adquirir el coche. Una forma de tener un vehículo a disposición, aunque debe quedar claro que en ningún momento el usuario es propietario del mismo.

El renting además ofrece algunos beneficios fiscales. Por ejemplo, para empresas y autónomos se permite la desgravación del IVA. Cada uno tiene sus condiciones específicas, pero si el vehículo es para uso profesional se considera gasto laboral, otra ventaja es que los gastos relacionados con el vehículo, sin contar con el combustible, son siempre los mismos y permite controlar mejor los gastos finales.

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El renting para particulares también tiene sus ventajas

La modalidad del renting se usa mucho para acceder a modelos de corte premium que de otra forma, resulta algo más complicado. No obstante, conviene tener en cuenta que la cuantía a pagar mensualmente depende, en una gran medida, del coche en cuestión; cuanto más caro sea el modelo, más elevada la cuota. Pero también hay que añadir algunas ventajas que, en caso de ser particular, pueden ser muy interesantes.

Por ejemplo, la empresa que nos ofrece el renting se encarga de todo el papeleo, pago de impuestos, matriculaciones, obtención de los permisos pertinentes, redacción del contrato e incluso el seguro obligatorio para poder circular será cosa de la empresa. El usuario sólo firma el contrato, disfruta del vehículo y abona la cuota mensual. Esto hace que el renting sea una opción especialmente cómoda para un usuario particular, quien se olvida de todo; sin complicaciones.

Según el contrato, que puede cambiar de condiciones dependiendo de la compañía o el coche, los kilómetros anuales suelen estar limitados. Por lo general se marca una cifra de 15.000 kilómetros al año, que se sitúa en una media ‘estándar’ para la mayoría de conductores. En caso de superar ese kilometraje se deberá abonar penalización a no ser que se haya pactado en el contrato.